El pueblo Shipibo-Konibo tiene su origen en una serie de fusiones culturales entre tres grupos que anteriormente eran distintos entre sí: los Shipibos, los Konibos y los Shetebos. Los Shipibo-Konibo han sido conocidos por su gran movilidad y su capacidad para organizar conglomerados de población indígena en zonas urbanas, siendo un ejemplo la Comunidad de Cantagallo, el asentamiento indígena amazónico más conocido y numeroso en Lima Metropolitana, ubicado en el distrito del Rímac.

Esta vez hablaremos sobre Ronín. Para el pueblo Shipibo-Konibo, Ronín, la gran serpiente o Yacumama, madre de todas las aguas y ríos, es la creadora de todos los pueblos Amazónicos. Cuentan que vino desde muy lejos, atravesando distintos universos, trayendo a los humanos a habitar este planeta.
Después de mucho tiempo, regresó a ver cómo vivían los hombres y mujeres en relación con la naturaleza. Se decepcionó al encontrarlos entregados a los vicios y placeres. Pero entre todos ellos halló a una mujer que trabajaba arduamente pintando y bordando telas. Entonces, decidió hacerle un regalo. Le dio la planta del piri piri, para que, al echarse su savia en los ojos, se revelara en sus visiones el “Kené”, un arte de diseños geométricos, que le serviría como cartografía para guiarla por los senderos al reencuentro con Ronín, el creador.