Las civilizaciones Chulipa-Urus habitaban las regiones occidentales de los andes a orillas del lago «Ninchin». La abundancia de productos naturales hacía la vida pacífica y feliz para sus pobladores. Poco a poco, las aguas del lago empezaron a secarse al igual que los campos de cultivo. Una rara epidemia causo la muerte de mucha gente, el tiempo de castigo de los dioses parecía haber llegado. Los habitantes rogaban a la «Mama Thunupa» o diosa suprema, una salvación. La ñusta, llamada Jiuyra, era una estrella convertida en doncella que llegó como respuesta a sus peticiones; sin embargo, no fue bien recibida por la población y pocos escucharon con atención lo que ella venía a decirles: «En algún tiempo, el lugar por donde yo camine estará repleto de una hierba muy resistente al frío. Esta brotará en las heladas, saciará el hambre y curará enfermedades; además, será también muy resistente a las sequías». Pasó el tiempo y estando los pobladores a punto de olvidar sus palabras, se vio brotar del árido suelo una rara plantita. Las mujeres la llamaron Jiuyra (quinua) la que efectivamente alimentó y sano a todo su pueblo. Esta presentación ecológica combina hojuelas de quinuas (Chenopodium quinoa) roja y blanca. Ambas son fuentes de proteína vegetales de alta calidad. Contienen lisina, importante para el desarrollo del cerebro; arginina e histidina. Además, tienen un alto contenido en hierro, calcio, fósforo, entre otros.
INGREDIENTES
Grano seco y prensado de quinua roja y blanca
USO SUGERIDO
- Se puede preparar de la misma manera en la que se cocina la avena.
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También, se puede agregar en granolas, galletas, queques, cremas y sopas.
Conservar en un lugar fresco y seco.
Una vez abierto, consumir a la brevedad.
INFORMACIÓN ADICIONAL
Envase ecológico